sábado, 26 de diciembre de 2009

Mi vida diaria

Un cuento de hadas no siempre tiene final feliz. Resulta que yo tengo 19 años, estoy soltera y trabajo en una cafetería haciendo turnos de noche, por las mañanas estudio bachillerato y por las tardes me sumerjo en la literatura de Ann Rice mientras me paseo por el cementerio embutida en trajes góticos muy extravagantes. Para llegar a casa y encontrar a mi madre gritando al teléfono a su siquiatra, a mi hermana pequeña observando la telebasura de nuestra televisión por cable y a mi padre entrando borracho por la puerta. De ahí lleva a cabo una especie de guerra diaria. Me llevo a mi hermana a mi cuarto y pongo a koRn lo más alto posible para que no se oigan los gritos de mi madre. Cuando cesan mi hermana se va a dormir y oigo a mi padre llorando y a mi madre con un ojo morado consolándose a ella y a medias a el.Cuando gane más dinero me iré a vivir a un piso.

Bueno, supongo que aquí no entrarán muchas personas pero simplemente necesito desahogarme, aunque tenga que ser con el portátil que la abuela me regaló y que no puedo vender para ganar algo de dinerillo porqué sinó la ofendería.